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  • En la reunión de ayer de las Marchas de Madrid se acordó NO suscribir el Manifiesto que convoca la mani del 28 “No en nuestro nombre” por
    en ningún momento señala al imperialismo euro-estadounidense-israelí como responsable, ni a las dictaduras del Golfo, ni habla de la OTAN… Creo que es un  texto que sirve para evitar que la gente entienda, por eso me parece vital repartir el nuestro.
    Debemos decir que iremos a la manifestación, pero que es imprescindible levantar un potente movimiento contra la guerra que señale claramente a los culpables y denuncie a nuestros gobiernos como responsables prioritarios de la barbarie. Asi como, el aprovechamiento criminal de los acontecimientos de Paris para aumentar el gasto militar, restringir las libertades y preparar el asedio a Siria, convirtiéndola en otro Iraq, al tiempo que se alimenta una guerra a gran escala contra Rusia (recientes maniobras OTAN y cerco militar de Rusia).Exigir la salid inmediata de la OTAN y el desmantelamiento de las Bases
    EL TERRORISMO ES EL IMPERIALISMO
    Las Marchas de la Dignidad han señalado desde el primer momento a la UE como el instrumento político del capital para imponer contrarreformas laborales salvajes, recortes y privatizaciones de pensiones y servicios públicos, usando como chantaje el pago de una Deuda que ellos mismos han generado. Hoy vemos que, con el pretexto de la lucha contra el terrorismo, abandonan sus sagrados objetivos de déficit para disparar el gasto público en “defensa” y “seguridad” (a mayor gloria de las multinacionales del armamento) y, de paso, acabar con las pocas libertades que nos quedaban.
    Ahora sabemos que esas condiciones de máxima pobreza y precariedad en los suburbios europeos, sumadas a la humillación y al racismo, constituyen también el caldo de cultivo del que surgen los jóvenes yihadistas. Es una juventudd desesperada que busca en la venganza una identidad que las organizaciones de clase han dejado hace tiempo de ofrecerles.
    Una vez más la manipulación informativa utilizada como propaganda de guerra pretende, a través del terror, convertirnos en dóciles cómplices de sus guerras. Pretenden que no entendamos, que no analicemos las causas de lo que sucede, para que no les señalemos como causantes de los crímenes y, sobre todo, que actuemos en consecuencia. Quieren impedir que, como sucedió ante los atentados de Atocha en 2004, nos alcemos sobre el terror y las mentiras para gritarles a la cara que, más allá de las manos que pusieron las bombas, “el imperialismo es el terrorismo”.
    Pero la clase obrera y los pueblos, sabemos quienes somos, quienes son ellos, y ello es bastante.
    Sabemos que el capitalismo, sumergido en la crisis más grave de su historia, ha intensificado en las últimas décadas su sangriento historial de guerra y saqueo.
    Desde la primera guerra contra Iraq en 1991, inmediatamente después de la caída de la URSS, las guerras del imperialismo euro-estadounidense-israel van asolando aquellos países cuyos gobiernos no se someten a sus designios con la diligencia debida: Iraq, Afganistán, Yugoslavia, Libia, ahora Siria.
    Sabemos que esos mismos gobiernos de países de la OTAN – cuyo color político es indiferente porque todos representan a los grandes bancos y a las principales multinacionales – son quienes han creado las condiciones para que el odio y la desesperación por la destrucción de sus países haya generado monstruos de barbarie como Al Nusra, Al Qaeda o Estado Islámico. Son esas mismas potencias imperialistas quienes, junto al estado sionista de Israel, han financiado y armado (directamente o a través de las dictaduras del Golfo y de Turquía) a quienes ahora llevan el terror al centro de Europa. Son ellos mismos quienes están preparando la consumación de la destrucción de Siria y una confrontación a gran escala con Rusia.
    Estamos descubriendo que, detrás de sus cinismo y sus lágrimas de cocodrilo, son nuestros gobiernos quienes llevan la destrucción y el saqueo a pueblos de los que huyen los refugiados. Y constatamos que el capital europeo se frota las manos porque, haciéndonos creer que los trabajadores inmigrantes son los responsables de nuestra miseria, alienta la división entre la clase obrera. Echa así más leña al fuego al fortalecimiento del fascismo, su recurso preferente en situaciones de grave crisis.
    Las Marchas de la Dignidad asumimos como propias dos grandes tareas sin las cuales la barbarie de un capitalismo en crisis, pero más salvaje que nunca, será el escenario inmediato que nos espera a todos los pueblos del mundo:
    Ayudar a reconstruir la unidad de la clase obrera, ofreciendo a las trabajadoras y trabajadores inmigrantes un importante papel a nuestro lado, en la lucha común contra el capitalismo. La dignidad no será patrimonio nuestro sino es la de todos los explotados. Hoy más que nunca, nativa o extranjera, es la misma clase obrera.
    Contribuir a levantar un potente movimiento contra la guerra imperialista, contra los gastos militares y de seguridad y por la salida de la OTAN y el desmantelamiento de las Bases. Destacaremos estos objetivos, que ya formaban parte de nuestro programa, y los situaremos, junto al resto de las reivindicaciones, en el centro de nuestro combate.
    LA CLASE OBRERA NO SOSTIENE LAS GUERRAS DEL CAPITAL
    CONTRA LA GUERRA, OTAN NO, BASES FUERA

  • MANIFEST PER LA SETMANA LABORAL DE 30 HORES

 

“TREBALLAR MENYS PER TREBALLAR TOTHOM

I AMB MILLOR QUALITAT DE VIDA”

Manifest

 

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